Salento
Tayrona
Cartagena
Bogotá
Medellín
Hola reyes y reinas! Empezamos
Bogotá no se presenta con calma: se siente. Altura, ritmo, luces que van encendiéndose temprano y esa energía de ciudad grande que te despierta incluso si vienes cansado. Este primer día es para entrar suave: check-in, reunión de bienvenida y primeras coordenadas del viaje. Aquí nace el grupo: nombres, historias, el típico “yo viajo solo pero…” y esa primera risa que rompe el hielo.
Por la noche salimos a buscar un buen lugar para cenar. Sin prisa, sin agenda apretada: solo la primera mesa compartida en Colombia, con la sensación de que esto ya empezó.
Desde arriba y luego al corazón
Hoy Bogotá se mira primero desde Monserrate. Subimos en teleférico y, cuando la ciudad se abre como un mapa infinito, entiendes por qué este país engancha: no es una postal, es un universo.
Bajamos a tierra con un privilegio: un escritor y editor colombiano como guía. No vamos “pasando” por la ciudad; vamos leyéndola. Caminamos por La Candelaria, Plaza de Bolívar, el centro histórico, la Séptima… calle a calle, entre arquitectura colonial y murales que cuentan verdades sin filtro. Si el plan encaja, entramos a lugares que te ponen contexto (de los que cambian la mirada) y cerramos el día con la sensación de haber entendido Bogotá un poco más de lo que esperabas.
Café, gente bonita y un deporte que no se juega en silencio
Madrugón con propósito: vuelo a Pereira y cambio radical de escenario. De la altura urbana a un verde que parece recién pintado. Salento nos recibe con balcones de colores, aire fresco y esa calma que te baja los hombros.
Por la tarde llega uno de los momentos más interesantes del viaje: tour del café. Aquí el café no es “una bebida”: es una historia completa, de manos, de tierra, de paciencia. Probamos, aprendemos, y de paso entendemos por qué Colombia se explica mejor cuando hablas con su gente.
Y para rematar: tejo. El deporte nacional donde la puntería importa… pero la risa importa más. Perfecto para que el grupo termine de encajar como equipo.
Cocora: palmeras gigantes y fotos que sí merecen espacio
Por la mañana nos vamos al Valle del Cocora. Caminata suave entre montañas, quebradas y senderos donde el aire huele a naturaleza real. Y entonces aparecen: las palmas de cera, altísimas, casi surrealistas. Es de esos paisajes que te obligan a parar, mirar y decir “ok… esto es Colombia”.
Pasamos por puntos donde el verde cambia de tono, buscamos colibríes (sí, existen de verdad), y nos llevamos el tipo de fotos que no son “para Instagram” sino para recordar que estuviste ahí.
Por la tarde: Salento sin mapa. Tienditas, café, compras, y mirador para despedir el día con el valle debajo y el grupo arriba, compartiendo el silencio bueno.
Carretera, paisaje y primera noche de “Medallo”
Hoy toca van privada rumbo a Medellín. Es un traslado, sí, pero también es parte del viaje: ver cómo el paisaje se transforma por tierra, escuchar playlists improvisadas, contar historias que no salen en las reuniones de bienvenida.
Llegamos y tomamos contacto con la ciudad: zona cerca del hotel y Provenza. Medellín tiene esa mezcla rara: moderna, vibrante, con sabor de barrio y estética de ciudad creativa. Noche para caminar, comer rico y sentir que aquí pasan cosas.
Medellín | Comuna 13 + centro: entender la ciudad por dentro
Hoy Medellín se cuenta en dos capítulos.
Primero, Comuna 13: arte urbano, escaleras, música, historias de transformación y una energía que no se puede fingir. Es un lugar donde se ve cómo una ciudad decide cambiar su narrativa.
Luego, tour por el centro: plazas, calles con vida, rincones que mezclan arquitectura y cotidiano. Si te gusta observar gente, este día es oro. Y si no… también, porque Medellín te atrapa igual.
Guatapé: escalones, vista brutal y paseo en barco
Excursión a Guatapé: color, lago, aire limpio y un plan que se recuerda fácil. Primero, la Piedra del Peñol: subes escalón a escalón (sin prisa, a tu ritmo) y arriba te espera una vista que parece un rompecabezas de agua y montañas.
Después, paseo en barco: brisa en la cara, fotos sin esfuerzo y esa sensación de “esto sí es desconectar”. Volvemos a Medellín con el cuerpo contento y el móvil lleno.
Tayrona | Del asfalto al mar (modo relax activado)
Volamos a Santa Marta y seguimos hasta nuestro hostal cerca del Parque Tayrona. Aquí cambia el tempo: calor caribeño, sal en el aire y una tarde para hacer lo que el cuerpo pida.
Caminata a Cabo San Juan: selva, arena y recompensa
Entramos al Parque Tayrona. Caminamos hacia Cabo San Juan entre selva y senderos donde la naturaleza manda. Es una caminata bonita, de aventura suave: sudas un poco, te ríes un mucho, y de pronto aparece el mar como premio.
Playa, baño, descanso. Aquí la conversación baja de volumen sola. Y el grupo se siente… grupo.
Relax total!!
¿Plan para hoy ? Super simple: Playa y relax. Quien quiera, se apunta a clase de surf, de yoga, masaje o se pide cócteles mirando cómo cae la tarde. No hay que hacer nada: solo estar.
Murallas, calles con color y tarde para perderse bien
Traslado en van privada a Cartagena. Llegamos y por la tarde hacemos tour por la Ciudad Amurallada: calles que parecen escenario, balcones con flores, historia en cada esquina y ese ambiente caribeño donde todo invita a caminar despacio.
Noche libre para cenar donde huela mejor, brindar por el día y entender por qué Cartagena es de esas ciudades que se quedan contigo.
Islas del Rosario | Lujo por un día (y mar por todos lados)
Hoy toca pasadía en un resort de lujo en Islas del Rosario, con almuerzo incluido. Lancha, mar abierto y una paleta de azules que parece trampa. Día de hamaca mental: sol, agua, descanso.
Si te entra la vena activa, puedes moverte por el agua; si no, perfecto: este es el día para recargar y disfrutarlo sin justificarlo.
Por esta vez ya estaría: Picos, bai!
Último desayuno, últimas bromas, últimos “te paso las fotos”. Nos despedimos como pasa en los viajes buenos: con un poco de pena, y con esa certeza de que algo se movió (por dentro y por fuera).
La gestión del fondo común quedará a cargo del coordinador, y la aportación inicial será de 270 €. Este dinero se utilizará para cubrir gastos y experiencias no contempladas en el paquete que el grupo decida asumir de forma conjunta, incluyendo también la parte proporcional del coordinador. Dado que estos costes dependen de las decisiones del grupo, el importe puede cambiar y, si hiciera falta, podría pedirse una ampliación. Al finalizar, se devolverá cualquier saldo que no se haya gastado.
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Algunas preguntas frecuentes
Fácil: pagas un depósito de 500€ y tu plaza queda bloqueada. Luego te mando el enlace para pagar el resto.
El viaje debe estar pagado al 100% como máximo 50 días antes de la salida.
(Esto es para poder cerrar vuelos internos, alojamientos y transportes con tranquilidad.)
Sale si llegamos a mínimo 7 personas (grupo pequeño, buen ambiente, cero “turismo de rebaño”).
Si no llegamos al mínimo, se cancela y te devuelvo el 100% de lo pagado. Sin dramas.
Sí. Solo ten en cuenta que mientras más se acerca la fecha, más cosas quedan reservadas/pagadas y menos se puede recuperar.
•Hasta 75 días antes: reembolso total.
•Entre 74 y 51 días antes: se retiene el depósito (500€)
•Entre 50 y 15 días antes: penalización del 20% + lo comprado a tu nombre (si aplica).
•14 días o menos / si no te presentas: 50% de penalización + lo comprado a tu nombre (si aplica).
En cristiano: antes de 75 días estás súper cubierto. Después ya empezamos a cerrar reservas y ahí cambia el juego.
Cosas que van con tus datos y normalmente no se devuelven fácil: por ejemplo vuelos internos o entradas nominativas (tipo Tayrona). Si eso ya está emitido, puede ser no reembolsable.
Sí. Seguro obligatorio sí o sí, pero lo compras por tu cuenta (así eliges el que te guste). Te pediré el justificante.